La historia de Thomas Alva Edison (1847-1931) es la estofa de que está hecha el sueño americano. Este joven inquisitivo abandonó su escuela en Port Huron, Michigan, pocos meses después de empezar, cuando su maestra lo tildó de "inepto". Su madre continuó enseñándole en casa, y el niño instaló un laboratorio químico en el sótano.
A los doce años, Edison se puso a trabajar como vendedor de emparedados y maníes en el ferrocarril,para obtener dinero para sus elementos químicos y su equipo. Mudós u laboratorio a su vagón de equipajes y, tras comprar una pequeña imprenta, comenzó a editar el primer periódico que se publicó en un tren en movimiento.Lo arrojaron del tren cuando sus sustancias químicas estallaron e incendiaron el vagón.
En 1869 Edison llegó a Nueva York, sin un céntimo, pero resuelto a ganarse la vida como inventor. Varios meses después recibió cuarenta mil dolares por mejoras que había hecho en un tele impresor para la bolsa, y con este dinero inició su larga carrera de inventor. Trabajó sin cesar hasta patentar más de mil inventos a través de los años.
