domingo, 7 de agosto de 2016

Calidad

Lo conocí en los días de mi temprana juventud,porque él fabricaba las botas de mi padre; vivía con su hermano mayot en dos pequeñas tiendas unidad en una,en una calleja lateral; hoy ya no existe, pero entonces formaba parte del elegantes West End.
Esa propiedad tenía una serena distinción; no había ningún letrero nunciado que él trabajaba para la familia real, solo el apellido alemán de los hermanos Gessler, y en el escaparate algunos pares de botas. Recuerdo que siempre me costaba dar cuenta de la invariable presencia de este calzado en el escaparate, y me parecía inconcebible que él hubiera hecho algo que no lo hubiera podido vender.¿Las habría comprado para exponerlas?. Esto también me parecía inconcebible. Él jamás habría tolerado en su casa un cuero que él mismo habría trabajado. Además, era un cazado exquisito: un par de zapatos muy esbeltos,encantadoras botas de charol con empeine de tela, altas botas pardas de montar con su incomparable lustre hollinoso, como si tuviera cien años de uso a pesar de ser nuevas. Sólo podían ser obra de alguien que veía el alama de la bota, pues eran prototipos que encarnaban el espíritu mismo del calzado. Desde luego, tuve estos pensamientos después, aun que cuando me presenté ante él,a los catorce años, tuve una vislumbre de la dignidad de ese hombre y de su hermano. Pues fabricar botas -botas como las que él fabricaba- me parecía entonces y me parece ahora, una tarea enigmática y maravillosa.
Recuerdo muy bien mi tímido comentario, un día, mientras estiraba ante él mi pie juvenil.
-¿No es una tarea tremendamente dificultosa señor Gessler?-
Y él respondió, con una sonrisa repentina enmarcada por su irónica barba roja, con un marcado acento alemán:
-¡Difícil, en efectivo!-
Era menudo,como si estuviera hecho de cuero, con su rostro amarillo y arrugado, y su barba y cabello rojos y ensortijados, pliegues que descendían por las mejillas hasta las comisuras de la boca, y una voz gutural y monocorde; pues el cuero es un material burlón, rígido y parasimonioso. Y así era el carácter de este rostro,salvo que los ojos, que eran de color azul grisáceo, tenía la sencilla gravedad de alguien que está poseído por un ideal. Su hermano mayor era tan parecido. aun que acuoso, y mas pálido y muy laborioso- que al principio me costó distinguirlos, hasta que terminó la entrevista. Entonces supe que era él cuando no pronunciaba las palabras "le preguntaré a mi hermano", y que en caso contrario era su hermano mayor.
Si con el tiempo uno se volvía negligente, y acumulaba deudas, nunca las acumulaban los hermanos Gessler. No era decoroso entrar allí y estetirar los pies antes esos ojos azules debiendo más de los dos pares con que uno daba a entender que todavía era cliente.

Continuará...........

1 comentario:

  1. Me gusta la publicación, me hace imaginar el ambiente y sus circunstancias, quedo pendiente con lo que seguirà... Saludos.

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